jueves, 23 de junio de 2011

A 90 minutos del abismo

A 90 minutos del abismo

El reloj todavía no marca el minuto. Pero cuando lo haga será un vendaval de nervios y desesperación. El tiempo camina, corre, vuela y muere. Puede apurar la muerte o prolongar la vida. Son pocos los minutos. El descenso estira a Ríver hacia el abismo. Inconcebible para un equipo de su talla, de su altura, y de toda su historia.

Esta es la realidad del agonizante equipo argentino, que vive horas antes del partido más importante de toda su vida institucional, más que una pesadilla toda una película de horror. ¡Y vaya qué horror! Sumergido en una crisis monumental desde hace tiempo, entiéndase futbolística, se para tambaleante, y hoy completamente deshilachado desafía con vergüenza en la cara, su propia historia.

Pero su historia, todo eso es pasado, y en este bendito deporte poco importa. Lo conseguido se agota, y necesita renovarse. Vivir de logros pasados, significa pertenecer a otro tiempo. Perderse en la anacronía no es buena señal, y no te salva de momentos como estos. Aunque lo respalde su pasado, el partido se juega de frente y en el presente. Si fracasa, muere; y su ayer no lo resucitará. Parafraseando a un amigo diría que vivir del historial es como vivir de otro engaño.

Lo cierto es que al millonario su vitrina hecha de copas, sus páginas de gloria, sus grandes noches, no lo salvará si no empatan a dos en el global. Y si no logra, escribirá el capítulo más nefasto en ella. Y ya no será la gallina con huevo de oro, que lo llevara a pegársele el mote de millonario, sino alguien que faltó a su dignidad de grande.

Lejos de ese River mítico, acostumbrado a los almibarados sabores de los logros, y temido por la exposición de irrefutables argumentos del futbol; grandes jugadores, buen juego y un estilo bien definido, que lo diferenció de los demás, enfrenta esta final con la soga al cuello.

Hoy, sin señales de vida futbolística, alejado de la rebeldía de todo equipo multiganador y consumido por su impotencia, buscará quitar la mayor mancha a su honor, aunque seguro de que estas secuelas lo acompañaran de por vida. Lo cierto es que en la realidad, River está más cerca del abismo, pero faltan 90 minutos para torcer la historia y decir no a la B y no cagarse por su propio nombre .

alcydes benitez

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